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CRONICA DE NUESTRA ACTUACIÓN, DURANTE EL TERREMOTO EN NEPAL

1- PROYECTOS 2015

A. PRIMERA MISIÓN

TOTAL 90.600 €

Si quiere ver el desglose completo, por favor, diríjase a MEMORIAS (o pinche aquí)

PROYECTO I. Primer gran terremoto en Nepal.

El 23 de abril el equipo de SOS Himalaya salió del aeropuerto de Madrid con 20h de viaje por delante hasta Katmandú. Sin embargo, ese no era su destino final. Nuestro objetivo era llegar hasta la zona del Makalu, uno de los imponentes 8000m, y hacer un campamento médico en las aldeas más remotas. Con nosotros, más de 90kg de medicamentos proporcionados por el Hospital Álvarez Buylla de Mieres y el Centro de Salud de Otero (Oviedo) para llevar a zonas donde el turismo no llega y la vida en las montañas no ha cambiado en los últimos 500 años.
Como el vuelo no salía hasta el día siguiente por la mañana, el equipo, que contaba con  Jorge Egocheaga (impresionante médico, alpinista ochomilista y mejor persona) quedó preparando la misión y descansando hasta la mañana siguiente, cuando regresó al aeropuerto para coger un vuelo nacional. Era el 25 de abril.

Allí Mingma, nuestra mano derecha en Nepal, comunicó que el avión se retrasaba 20 minutos con lo que decidimos esperar en la cafetería del aeropuerto donde, con el entusiasmo y energía propios de un viaje inminente y un futuro que sabíamos se llenaría de experiencias, seguimos ultimando detalles de los objetivos a cumplir en la misión. Entonces el suelo empezó a temblar.

Por unos segundos miramos en silencio los tés que algunos habíamos pedido, vibraban y saltaban de la taza salpicando la mesa. Una taza volcó y por reflejo todos fuimos a sujetarla. Entonces el resto de tazas también cayeron y una de ellas, rodando por la mesa, llegó al suelo y se rompió. Los ventiladores zozobraban navegando en un techo embravecido y la gente en la cafetería gritaba en pánico. María, Directora de SOS Himalaya miró a Jorge y observó que sus ojos achinados estaban más abiertos que normalmente, sin embargo parecía tranquilo. Miró a Minga y por su cara de terror supo que algo pasaba y que tenía razones para asustarse.

Entonces un ventilador se soltó de su sujeción y voló como un boomerang de mil brazos hasta caer al suelo con estrépito.
Jorge les sacó de su estupor indicando con un rápido gesto un cobertizo con una viga horizontal que lo sujetaba, dando un refugio más seguro que el techo de la cafetería donde se encontraban. Creo que lo dijo en español, ni siquiera lo recuerdo, pero debió ser así porque Mingma corrió hacia las pistas de aterrizaje, fuera del edificio.
Fueron momentos de angustia donde las cosas caían, los ruidos se sucedían y la gente gritaba asustada sin saber hacia dónde dirigirse. Situación de incertidumbre y miedo por el desconocimiento a lo que estaba pasando e iba a ocurrir en los momentos inminentes. Es difícil describir las emociones. Diría que máxima tensión. Tanta que tampoco dejaba al miedo apoderarse completamente de la situación. Sí, Máxima tensión.
Imagina que ves un oso. ¿Qué haces si ves un oso? Quedas paralizado. ¿miedo? Sí, pero sobre todo falta de respuesta porque tu cerebro no tiene experiencia previa ante un caso similar tan relevante y queda bloqueado. Casi un minuto que pareció una eternidad.

Cuando por fin pararon los movimientos más fuertes, María indicó salir del aeropuerto. Una vez bajo el cielo abierto, alivio.  Los miembros del equipo nos miramos en silencio, las piernas agarrotadas y temblando incontroladamente. Nadie dijo nada. Solos nos miraron felices de estar vivos, juntos. Acongojados por el caos alrededor. Gente chillando, policía corriendo, aviones surcando el cielo sin orden de aterrizaje.

Como si de una grandísima bofetada se tratara, quedamos atontados y durante por lo menos dos horas no supimos tomar una decisión. Solo sabíamos que acabábamos de sobrevivir a un terremoto. Ninguna idea de sus dimensiones.
La cara de Mingma reflejaba preocupación. No sabía nada de sus hijos ni su familia y como las líneas de teléfono habían caído no podía comunicarse con ellos. Entonces María llamó con el móvil de España a la mujer de Mingma. Todos estaban bien y nuestro amigo descansó por fin.

Casi al mismo tiempo recibimos un mensaje de Pablo Ochoa de Olza, hermano de Iñaki y Presidente de la Fundación, preguntando cómo estábamos. Así, aunque no funcionase Internet, supimos que por ese medio podíamos comunicar a su gente en España que estábamos vivos.

  • Mamá estoy bien –

Mensajes básicos pues temíamos que esa comunicación también dejase de funcionar.

La policía militar nos informó de que todo el país estaba bloqueado y que el aeropuerto permanecería cerrado hasta fecha desconocida por lo que debíamos salir de él.
No podíamos creer lo que nuestras retinas veían a través de los cristales del taxi a medida que nos adentrábamos en la ciudad de Katmandú.  Como seguía habiendo réplicas del seísmo, el coche sorteaba grupos de personas en pánico. La gente invadía la carretera para alejarse de las pocas casas que aún quedaban en pie. Parecía una guerra. Alteración constante. Caos. Mingma no hablaba y se mantenía observador de la destrucción de su país.

El hotel en el que nos habíamos registrado seguía milagrosamente en pie pero Mingma dijo firme que fuésemos a su casa. Nos miramos perplejos, después Jorge, amigo de Mingma tras tantos años de expediciones juntos nos dijo:

  • Conozco bien a Mingma y lo mejor es que nos vayamos con él a su casa o no se quedará tranquilo.

 

El sherpa estaba muy preocupado por la posibilidad de que nuevas réplicas nos pillaran dentro del edificio y lo mejor sería, casi más por su propia tranquilidad que por la nuestra, que nos fuésemos con él.
La casa de Mingma es una choza con techo de hojalata y zinc con las paredes de bambú y adobe, construida en un campo donde se cosecha tomate y maíz. De menos de 50m2 salieron a nuestro encuentro 10 personas: su mujer, 2 hijos, la hermana de su mujer y su hijo, la hermana de Mingma, dos hijos de la hermana de Mingma, tía y abuela. Todos a su cargo. Más nosotros y nuestro equipaje.

Mingma y su mujer nos dejaron su habitación para dormir y marcharon al salón con sus hijos. No aceptaron un NO como respuesta. De hecho, Jorge calló a María en su insistencia diciendo que no iba a conseguir que cambiara de idea porque él llevaba 20 años intentando dormir en el salón sin éxito. Una vez más, el pueblo nepalí demostró que es capaz de dar todo lo que tiene aunque ese todo sea apenas nada. Maravilloso ejemplo de su generosidad.

Todavía al día siguiente teníamos la esperanza de volar a Tumlingtar dirección Makalu y esperábamos la apertura del aeropuerto para seguir con nuestro objetivo. Ilusos. Durante la noche habían venido equipos de ayuda de todas partes del mundo y se hizo embudo en el aeropuerto. El país, que ya era incapaz de gestionar la situación, no pudiendo asistir tanto dispositivo se colapsó.
Sin medios de comunicación no éramos conscientes de la magnitud del desastre e ignorábamos que el país estaba desbordado por la tragedia que ocurría en esos momentos en Shindupalchokw y Lantang.

Quisimos sacar las medicinas del cargo pero nos fue denegado. En Nepal no te puedes salir del protocolo y si en el cargo ponía que eran para Tumlingtan, allí debía de ir. Fue una gran impotencia saber que las medicinas que habíamos traído y que podrían ayudar a las cientos de personas que veíamos por la calle, se mantenían selladas a solo unos metros de nosotros. Fue una impotencia llegar a un órgano del gobierno que nos pedía varios certificados y que cuando por fin los conseguimos nos dijeran que faltaba un papelito del Ministerio de Sanidad. Tras tres horas en el Ministerio, nos mandaron a Aduanas. Varias horas después en Aduanas tuvimos que marchar a… así dos días.

En ese tiempo de burocracia, idas y venidas vimos la desesperación en las calles y los hospitales sin recursos abarrotados de heridos, miles de ellos graves. Y nosotros con medicinas, un médico, un paramédico y equipo de quirófano. Estar atados de pies y manos por problemas tan irreales como un documento fue más duro que las situaciones de pobreza y enfermedad en las que el equipo se ha visto inmerso otras veces y que podrían parecer más impactantes y visuales.
Conseguimos sacar las medicinas tras el pago de los impuestos y con la ayuda de un sobre de 100€. Sin ese sobre no hubiésemos podido sacarlas por mucho que amenazásemos con avisar a la policía. Ceder de esa manera ante una injusticia tan grande es asqueroso, pero era la única manera de poder comenzar  nuestra labor. Esa noche Jorge no durmió. Todos le oyeron dar vueltas incómodo en el catre.

Impresionante el caos acaecido ante una situación de emergencia que requiere la mayor eficiencia posible. En el Ministerio de Sanidad, equipos internacionales esperaban ser atendidos por unos funcionarios que no sabían cómo proceder ni a quién consultar pues con la burocracia en seguida se perdieron los cargos a quienes rendir cuentas.
Solo unos días después y tras reprimenda internacional, vino una mínima organización.

Nuestro cerebro no dejaba de asombrarse cuando procesaba lo que los ojos le enviaban. A cada metro cuadrado una situación impactante. Esta vez me refiero al despliegue de medios de la ayuda internacional: Americanos con su uniforme y sus perros, neocelandeses, británicos, japoneses, chinos… con todo el respeto, aquello parecía un tablao flamenco con tanto dispositivo por un lado y caos por el otro. Asombro constante y ojos como platos. También estaba la ONU, UNICEF, OXFAM Save The Children, Cruz Roja, Médicos Sin Fronteras y millones de ONG desconocidas.
Las botas de los australianos, los cascos de los koreanos, sus chalecos reflectantes y anti-terremotos… y Jorge con su camiseta de Asturias y su barba poblada, y María con su pelo rapado. ¡Pero SOS Himalaya tenía medicinas y conocimientos médicos! Entonces, cansados de tanta impotencia y sabedores de que teníamos lo que se necesitaba en esa marea de protocolos inútiles, y ante tanta urgencia en ese ambiente caótico, tomamos una decisión y fuimos en contra de los valores de Iñaki y los nuestros propios. Nos hicimos con un chalecos con el logo de SOS Himalaya que nos uniformó e identificó. Esta decisión permitió que las autoridades nos respetaran e hicieran hueco en las kilométricas colas burocráticas. La primera vez que se dirigieron a nosotros nos preguntaron si podíamos asistir a mujeres parturientas. Que Jorge no esté especializado en obstetricia da una idea del grado de necesidad con el que SOS Himalaya se encontró.

Por suerte dimos con Dina Shresta, endocrinóloga que se ofreció voluntaria para coordinar los equipos médicos. Mujer echada para delante que siempre nos ayudó. SIEMPRE. A partir de ella todo fue lógico. Cada día nos asignó un lugar a las afueras de Katmandú para montar un consultorio médico, acompañados de dos estudiantes de medicina del lugar que nos ayudarían principalmente en las labores de traducción. Cada día era día de continuo esfuerzo. Un lugar destruido donde con una mesa y una silla se montaba el ambulatorio ambulante. En unos instantes quedábamos rodeados de heridos que normalmente esperaban pacientemente la cola pero que a veces originaban peleas.

Vimos de todo. El equipo, con Jorge y la ayuda de María como auxiliar de medicina y paramédica asistió desde que salía el sol y hasta que se ponía (pues no había luz eléctrica):

  • Diagnósticos y reparto de medicinas. SOS Himalaya está acostumbrado a ver carencias en zonas montañosas remotas, pero en esta situación tampoco podían encontrarse en la ciudad simples antibióticos, que en esas situaciones pueden salvar la vida de un herido evitando una infección.
  • Traumatismos muy fuertes. Otros traumatismos menos graves pero que podrían agravarse si no existía mantenimiento e higiene.
  • Tratamiento de heridas ya atendidas hace unos días. Nos encontramos numerosas personas con heridas que habían sido correctamente tratadas pero que necesitaban seguir siendo cuidadas (puntos, gangrenas, amputaciones) pues su infección podría ser igual o más grave que la herida en sí.
  • Fracturas abiertas, gangrenas, infecciones serias. También cirugía.

 

A veces nos olvidábamos de comer porque el flujo de gente no terminaba nunca. Muchas veces Mingma venía con manzanas o plátanos que devorábamos entre paciente y paciente tras desinfectarnos las manos.

Por la noche regresábamos a la choza de Mingma donde su esposa, la mujer más encantadora y bella del mundo nos hacía la cena más deliciosa. Los niños se colgaban del cuello cariñosos alegrando el ambiente y subiéndonos la moral que a esas alturas del día ya flaqueaba. GRACIAS.
Muchas veces la tierra se movía cuando dormíamos y nos despertaba sobresaltados. Cientos de perros empezaban a ladrar. Era la tierra, que hablaba.

Pero tras 6-7 días y en vista de que las réplicas cada vez eran menores, el equipo regresó al hotel Thamel (que tan bien nos ha tratado siempre) a pesar de la insistencia de Mingma de quedar en su casa.
Era la primera vez que entrábamos en un edificio y hacerlo nos daba cuanto menos respeto. Ni siquiera habíamos entrado en los Ministerios, pues en su exterior se desplegaron carpas al aire libre para hacer las gestiones administrativas.  Pero estábamos cansados de los rumores infundados que se oían en la calle, mercados etc. donde cada día daban un nuevo seísmo aún mayor, y decidimos avanzar aún teniendo miedo.
El recinto del hotel estaba sembrado de tiendas de campaña por miedo a las réplicas.
Una vez allí, María subió a su habitación en la quinta planta para darse por fin una ducha rápida, pues en estos días únicamente pudimos asearnos (con la ropa puesta) en el pozo de Mingma.
Se metió en la ducha tras casi una semana de baños “por partes” con agua helada. Entonces, con los ojos cerrados para que no le entrase espuma, María sintió que la tierra volvía a temblar. Instintivamente se apoyó en la pared de baldosas para no resbalar y caer. Aguantando la histeria se quitó el jabón de los ojos y salió de la ducha. La réplica paró. Solo cuando salió de nuevo a cielo abierto fue consciente de que sus piernas temblaban y que estaba sollozando.

Las réplicas siguieron despertándonos durante varias madrugadas. María incluso se levantó y bajó unos pisos alerta por si se sucedía un nuevo terremoto.
Pero poco a poco nos relajamos, o mejor dicho aprendimos a convivir con esa posibilidad.
Los días se sucedieron con el campamento médico móvil. Fue desgastador, la verdad. Física y emocionalmente. Al finalizar la jornada ya en el hotel, en los ratos en que había Internet, gestionar los cientos de mensajes que recibíamos. Todo el equipo de SOS Himalaya pide disculpas por la tardanza de respuesta que tuvo durante esos días.
Los últimos días nuestra directora María, a pesar de las altas temperaturas y de su fuerza física y mental cogió una infección en la garganta. Las horas de trabajo, la falta de comida y el contacto con enfermedades debió bajarle las defensas. Muy a su pesar tuvo que tirar también de los antibióticos que habíamos traído desde España.

 

  

SEGUNDA MISIÓN

 

Solo cuando regresamos a España el 10 de Mayo y tuvimos acceso a los medios de comunicación fuimos conscientes de las verdaderas dimensiones de la catástrofe acaecida en Nepal. Estar en el ojo del terremoto nos impidió tener una visión general de lo que estaba pasando, limitándonos a ayudar sin mayores expectativas. LA LABOR QUE SOS HIMALAYA DESARROLLÓ EN ESOS DÍAS CLAVE FUE GRACIAS A VOSOTROS.

Aterrizar de nuevo en España, reuniones, análisis de resultados, gestiones administrativas de SOS Himalaya, disculpas por no poder atender a todo el mundo como lo merecéis… Las circunstancias imponían trabajo “de oficina”.
Al ver la repercusión del seísmo, nuestro cometido en España fue el de ordenar el jaleo generado en nuestra ausencia, recaudar el dinero que tan generosamente habéis querido dar al pueblo nepalí para su reconstrucción y pensar, con ayuda de nuestros miembros de equipo nepalíes, cuál sería el nuevo paso a dar.
Nuestro siguiente objetivo fue identificar qué necesidades básicas para la reconstrucción de Nepal podíamos cubrir.
Tenemos experiencia, conocimientos de coordinación social, muchísima flexibilidad y capacidad de adaptación, contamos con personal nepalí que identifica las verdaderas necesidades de su pueblo (nuestra experiencia nos ha confirmado lo poco eficaz que es actuar desde el pensamiento occidental, puesto que la cultura y pensamiento nepalí es muy diferente al nuestro y lo que nosotros vemos como grandes soluciones jamás tendrán éxito en ese país si ellos no lo ven así),  y sobre todo,  habíamos vivido de primera mano el desastre y sabíamos que un nuevo viaje sería necesario lo antes posible.
En cuanto a recursos materiales, una vez más damos las gracias a todas las personas  individuales y a las que están detrás de las entidades  que desinteresadamente han dado una donación o se han hecho Socios de SOS Himalaya. Sin vosotros, esto no hubiera sido posible. Desde aquí hacemos un llamamiento a grandes entidades para que colaboren con nosotros, expertos en prestación de ayuda en países techo del mundo.

 

En un principio nuestra idea era la de colaborar con el mismo grupo en el que este constructor estaba. Siguiendo sus procedimientos, era fundamental  levantar el mayor número de casas mediante mano de obra dispuesta a afrontar una catástrofe. Por eso el equipo de bomberos de rescate de la comunidad de Madrid, dirigidos por Manuel Fornier, mandó una circular a todos los parques informando de la necesidad de voluntarios dispuestos a reconstruir viviendas en Nepal. Es importante aclarar que estos voluntarios se pagarían el viaje y que SOS Himalaya únicamente cubriría los gastos de mantenimiento y alojamiento una vez llegasen a Nepal. A todos ellos GRACIAS.

En Nepal las cosas cambian de un día para otro, más en una catástrofe de este nivel donde se han de tomar decisiones sin información previa. Todo eso nos lo sabemos ya y por experiencia, decidimos marchar nosotros antes que el grueso de voluntarios e inspeccionar la situación previamente. Una vez allí no terminamos de concordar con la forma en que trabajaba la gente con la que colaboraba nuestro constructor, pues fabricaban cabañas diferentes a las nepalíes, y decidimos caminar por libre siguiendo nuestra filosofía de respeto y máxima integración con el territorio cultural, social y orográfico del país.
Así que una vez más nos quedamos compuestos y sin novio. Esto no afectó mucho al equipo in situ, acostumbrados y flexibles a los cambios de planes necesarios.
Sabemos que donde más información y contactos se hacen es sobre el terreno y es también sobre él como mejor nos movemos y relacionamos. El objetivo de SOS Himalaya era poder desarrollar sus capacidades y hacer lo que de verdad se le da bien, la prestación de ayuda en zonas remotas donde el acceso es complicado, dejando otro tipo de ayudas para ONGs más poderosas.

Comenzó un periplo de búsqueda y entrevistas para recopilar información de lugares donde la ayuda fuera inexistente. Obtener contactos clave no es fácil, no es cuestión de un día sino que exige una labor de búsqueda, análisis y descarte intensiva. El equipo buscaba una zona donde necesitaran ayuda inmediata y por sus condiciones orográficas su acceso no fuera fácil para otras ONG. Es aquí donde SOS Himalaya se pone en acción porque todos sus miembros son alpinistas y estamos especializados en prestación de ayuda en zonas de difícil acceso.

 

 

PROYECTO II- Construcción de casas (chozas) antes de la llegada del monzón.

 

La asociación Nepalko Txora explicó al equipo durante una reunión la necesidad de construcción urgente de viviendas antes de la llegada del monzón en los distritos de Dolakha y Gorkha. Nosotros no podíamos cubrir 200 viviendas de ladrillo con nuestro pequeño presupuesto, pero sí que podíamos ayudarles en la construcción de viviendas inmediatas y permanentes, como son las construcciones con tejados de chapas de zinc (jastapatas) ya utilizados comúnmente entre los nepalíes más humildes.

Queremos subrayar el fantástico trabajo que ha estado realizando anónimamente esta asociación, Nepalko Txora, que se ha dejado la piel y las suelas de los zapatos subiendo y bajando los montes ayudando a aldeas perdidas que nadie ayudaba en el distrito de Gorkha.

Facilitamos 200 tejados a los aldeanos para que ellos mismos se construyeran sus casas. Para ello, nuestros camiones acercaron los materiales hasta donde podían acceder y los aldeanos bajaron caminando infinidad de Km. para recoger sus jastapatas, cargárselas a la espalda y transportarlas a sus pueblos montaña arriba. Una vez allí, con la ayuda de la comunidad aldeana, cada familia se construirá su propia cabaña que les dará cobijo durante años hasta que su forma de vida se haya vuelto a estabilizar y puedan permitirse construir otra casa de mejor construcción.

 

Se estima que con este acto 200 familias tengan un techo en el que vivir que les proteja además de las lluvias monzónicas.

 

PROYECTO III – Reconstrucción de escuelas que han permanecido cerradas desde el terremoto

 

Con el equipo venía un bombero voluntario de la Comunidad de Madrid, Jorge Roldán con experiencia en catástrofes que había trabajado antes con la OCHA (Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios) a través de los OSOCC (Centro de Coordinación de Operaciones in Situ) y están  diseñados para asistir a los países afectados y coordinar la ayuda internacional. Uniendo olfatos y conocimientos contactamos con una representante del gobierno nepalí y tras un interrogatorio exhaustivo en el que relacionamos las necesidades del pueblo nepalí con nuestras aptitudes y nuestro presupuesto, el equipo supo de la existencia de tres distritos remotos del Himalaya al norte de Shindulpachokw que no habían recibido ningún tipo de ayuda puesto que por su difícil accesibilidad ninguna ONG había querido hacerse cargo. Era el trabajo perfecto para SOS Himalaya.

El alto cargo nos habló de tres distritos y 22 escuelas, pero el presupuesto de reconstrucción que nos dieron inicialmente varió y se fue del que SOS Himalaya tenía, pudiendo cubrir únicamente dos de los tres distritos. En estos momentos se están levantando 11 escuelas que desde el 25 de abril a día de hoy, 1 de julio todavía no han reanudado sus clases. Además de la reconstrucción de las escuelas en sí, pues habían quedado inservibles, les hemos provisto de material escolar, letrinas, material higiénico, pizarras, libros… De aquí a un mes el proyecto habrá finalizado y podrán inaugurarse las escuelas de nuevo y restablecerse con ello la vida de sus padres en el campo.
Además, favoreciendo la mano de obra nepalí, estamos trabajando a contra reloj enviando trabajadores del campo de Katmandú que no pueden trabajar en sus tierras porque han quedado inutilizadas y que con la reconstrucción de escuelas encuentran una fuente de ingresos muy valiosa.

 

Se estima que con este acto se está permitiendo que más de 500 familias vuelvan a tener ingresos tras volver a la normalidad del ciclo productivo.

 

 

2- PRÓXIMOS PROYECTOS

Proyectos de Mantenimiento

A pesar de no figurar como proyecto en sí, es muy importante recalcar que en el pasado viaje pudimos analizar los resultados de proyectos realizados con anterioridad por SOS Himalaya.
Es fundamental no olvidar lo ya recorrido y terminar los proyectos con el mismo ímpetu y calidad con los que los empezamos. Un ejemplo de esto se da en Patybhanjyang, una de las escuelas construidas en el 2012. La escuela fue la única construcción del pueblo que quedó en pie tras los terremotos(las construcciones eran de adobe y quedaron reducidas a escombros mientras que la escuela tiene cimientos y pilares enterrados en el suelo a dos metros de profundidad). Tenía grietas y desperfectos, sí,  pero se mantuvo en pie y los niños nunca dejaron de ir a clase y siguen escolarizados en la actualidad.

Fomentamos la independencia y que los proyectos no necesiten de occidente una vez son terminados. Para eso promovemos la mano de obra y servicios nepalíes contribuyendo con ello al desarrollo sostenible y autónomo del país. Sin embargo, hemos de mantener aquellos proyectos no finalizados y/o que aún necesitan de nuestra colaboración periódica o puntual.

 

Nuevos proyectos

Por desgracia es aún pronto para identificar en detalle nuevos proyectos, no porque no los tengamos (leyendo esta memoria es fácil identificar nuevos objetivos) sino porque hemos de recaudar nuevas donaciones y recibir nuevos ingresos. Ahora, nuestra labor es comercial y administrativa.
Aunque los terremotos ya no sean noticia en los medios, un país no se construye en unos días. En realidad ahora empiezan a verse los efectos del desastre. Está todo por hacer. Necesitamos nuevos fondos y en función de lo obtenido podremos delimitar el alcance de los nuevos proyectos.
Es cierto que hemos recibido gran cantidad de donaciones por el terremoto. Gracias a vosotros los proyectos comentados han sido posibles. Pero tememos que estos fondos sean puntuales y ahora que el desastre ya no es noticia, Nepal sea olvidado. Es por eso que SOLICITAMOS QUE UNA ENTIDAD NOS AVALE dándonos seguridad en el tiempo y permitiéndonos desarrollar proyectos  más largos sin perder su firmeza y sostenibilidad.

Ahora mismo, lo que Nepal necesita es una inyección económica. El mayor medio de ingresos del país es el turismo. Promovamos el turismo.

Hemos comprobado que lo que realmente es efectivo es que la ayuda llegue en forma de dinero a Nepal. Otras campañas de recogida de ropa etc. salvo casos específicos y
estratégicos no  lo son tanto porque las tasas que nos hacen pagar en los aeropuertos y barcos eliminan la oportunidad y el dinero recogido se pierde en aduanas. Por esto y para fomentar la mano de obra nepalí, lo mejor es que el dinero llegue al país y una vez allí comprar la ropa y/o materiales necesarios para el desarrollo del proyecto.

 

FORMAS DE INGRESOS
Toda ayuda individual de socios y donaciones será bienvenida
Venta de camisetas.
Toda actividad o propuesta de actividad en España que genere ingresos económicos que poder llevar a Nepal será bienvenida.
Toda empresa o entidad dispuesta a colaborar con nosotros será más que bienvenida. Estamos en un momento en que queremos dar un gran salto. Llenos de energía y conocimientos necesitamos un patrocinador dispuesto a volar y crear.
Toda sugerencia o colaboración será escucha y bienvenida.

 

 

OBJETIVO PRÓXIMO: OBTENCIÓN DE INGRESOS
Promover el turismo
Campañas de Marketing y Administración
Cursos Charlas y talleres en clubes, empresas etc.

    • De nuestra experiencia vivida durante el terremoto y post-terremoto. De la situación actual de Nepal.
    • Proyección de “la Voz de Iñaki”
    • Trabajo en equipo y compañerismo. Gestión del Miedo. Liderazgo. Libertad e individualidad vs amistad y compromiso.

 

NUEVOS PROYECTOS EN NEPAL
Análisis in situ del éxito de los proyectos realizados hasta ahora, especialmente las 11escuelas construidas tras los dos seísmos.
Comedor en la escuela de Paty Banjyang para facilitar la asistencia al colegio
Albergue en la escuela de Timbu para alojar a más de 500 niños.
Construir las escuelas con las que no pudimos colaborar por falta de presupuesto y llegar al último distrito que aún ahora no tiene ningún tipo de ayuda.
Construcción de nuevas casas por derrumbe de las antiguas pero que en este primer proyecto no fueran identificadas como prioritarias.
Campamento médico con Jorge Egocheaga este invierno, retomando el objetivo inicial de llegar a las zonas más recónditas del Makalu

GALERIA DE FOTOS

 

 

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