CAMPAMENTO MÉDICO


 

Al terminar el proyecto junto con SUMMITS OF MY LIFE, de Kilian Jornet, decidimos volver unos días a Kathmandú a asearnos y a descansar y a preparar nuestro siguiente objetivo: el campamento médico que un año atrás quedó truncado por el terremoto.

Habíamos ido con Jorge Egocheaga, médico y alpinista y gran amigo de Iñaki Ochoa de Olza y nuestro. Jorge y yo habíamos hablado de que algún día tendríamos que hacerlo y llegó ese día.

 

Concretamos que nos iríamos de principios a finales de Abril. A una zona remota del Valle del Makalu, donde hay unas 3.000 viviendas, en un valle apartado, que no tienen asistencia médica de ningún tipo, que si tienen una urgencia sanitaria, tienen que trasladar al herido a cuestas durante varios días caminando hasta la ciudad más cercana y luego coger un autobús que les desplazará hasta Kathmandú si fuera muy grave. Eso los que son afortunados y pueden permitirse el lujo de tener dinero para el billete de autobús, poque aquí la gente vive de una manera que a nosotros, las personas de occidente, ni nos podemos inmaginar. Ellos viven al día, no tienen dinero, comen con lo que les proporciona la tierra, y viven así, no ahorran, no piensan en comprarse tierras o coches o casas o zapatillas, bastante tienen con sobrevivir el día a día.

Viajamos en vuelo hasta Tumlingtar deseando que no se produjera un terremoto (porque justo un año atrás, en las mismas circustancias, cuando estábamos en Kathmandú esperando el vuelo que nos llevaría también a Tumlingtar, la tierra tembló) Lo que pasó después ya bien lo sabemos todos.

Una vez en Tumlingtar, cogimos un jeep que nos llevó hasta una ciudad que se llamaba Num y allí anduvimos unas cuantas horas hasta llegar a Seduwa, nuesto campo base médico.

Ellos ya estaban avisados de que venía un médico GRATIS. En Nepal la sanidad y la educación NO son gratuitas, son privadas. Y estamos hablando de esta gente que vive así, como para poder pagarse una consulta en un hospital….

 

Se corrió la voz y al día siguiente, al despertar, ya nos encontramos con multitud de personas que nos miraban, que se arremolinaban alrededor de donde estábamos, esperando a que diéramos comienzo con el consultorio.

 

Llevábamos más de 10.000 € donados en medicinas y equipo quirúrgico que le habían donado a Jorge (hospitales, centros de salud y casas farmacéuticas de Asturias, donde él trabaja como médico en un quirófano de hospital) Lo cargamos en la expedición que llevábamos y lo llevaban los 4 porteadores que pagamos para que lo trasladaran con nosotros.

Nos dejaron un pequeño edificio circular de una planta que debía servir como el centro de reuniones del Valle o algo parecido. Allí, con una mesa alargada super grande, colocamos los cientos de medicamentos por orden de lo que se necesitarían, etc, y al lado, nos dejaron otro mueblecito donde el paciente se colocaría en el caso de que el doctor lo tuviera que oscultar.

Así empezamos nuestra jornada, a las 8,30 de la mañana el primer día. Y así acabábamos a las 18,00 cuando se iba el sol, no hay energía eléctrica, y no podíamos atender a más pacientes. Solo 30 minutos para ir a comer. Un paciente detrás de otro, un paciente detrás de otro…. Jorge estaba estenuado, pero nosotros mucho más porque él –no sabemos cómo- no se cansa, pertenece a otro planeta y puede estar trabajando durante horas sin quejarse o mostrar el mínimo ápice de agotamiento o desidia…. Sin embargo, nosotros, el resto del equipo no estamos acostumbrados a su ritmo y sí, si que se nos notaba en nuestras caras, en nuestros cuerpos, al cabo de los días, agotamiento, cansancio…

Fueron muchos pacientes (media de 87 a 110 diarios), uno detrás de otro.

Pero ha sido uno de los trabajos más bonitos realizados en la Fundación. Porque sí, porque proveer casa a alguien que no la tiene o dar educación a niños que no pueden permitírselo también es super reconfortante…. Pero ayudar a aliviar a alguien que llega a ti con dolor, llorando..y verle salir con sonrisa y te dan un abarzo de felicidad….eso no tiene definición, no tiene precio, ni color ni olor ni sabor…. Eso solo tiene una palabra que seguro que alguno conoce: eso es la misma muestra de la FELICIDAD, ayudar a quien lo necesita desesperadamente. Es el sentimiento más reconfortante que hay en el mundo. Creemos que no hay nada más maravilloso ni que llene tanto.

Nos encontrábamos con casos normales, y algunos que sí que nos preocuparon: había un niño de unos 5 añitos que nos vino su madre con él. No hablaba ni oía y allí, en la montaña, nunca nadie le había llevado a un hospital a que le hicieran algunas pruebas y a averiguar el porqué de su caso.

En las circunstancias en las que estábamos, nosotros no podíamos hacer nada, necesitábamos de un buen equipo médico y otorrinos y maxilofaciales que lo trataran…. No lo podíamos dejar allí así. Yo personalmente estuve durante días, cuando me íba a dormir, dándole vueltas y vueltas al tema.

Hablando con Jorge decidimos que SOS HIMALAYA se encargaría de su traslado a Kathmandú y posterior visita con un especialista y cubrir todas las pruebas médicas y estancia en la ciudad.

También nos encontramos con otros casos bastante graves que allí, in situ, no teníamos los medios para tratar. Así pues decidimos también trasladarlos a Kathmandú para el posterior reconocimiento con un especialista.

A día de hoy TODOS, salvo el niñito sordomudo, han sido tratados. Al niño continúan hacíendole pruebas y barajan una posible intervención quirúrgica para poder hacer que vuelva a oir y a hablar.

Estuvimos así 15 días (que se dicen pronto) y cuando ya acabamos con las medicinas, con todo lo que traíamos y Jorge debía volver a Oviedo al hospital a trabajar, decidimos volver a casa.

Esta vez ha sido de las estancia en Nepal que más tiempo hemos estado.

Más de 2 meses haciendo trabajos humanitarios. Intentando ayudar a los demás a que tengan una vida más digna.

Podemos estar muy orgullosos de cómo ha ido todo, de cómo se han desarrollado las cosas.

Ahora necesitamos descansar. Ha sido un invierno muy jaleado con el tema de la reconstrucción de Langtang, con el tema de Kilian Jornet nos han escrito personas de todo el mundo y somos muy poquitas personas las que trabajamos en SOS Himalaya (pero muy buenas y competentes) y como queríamos hacer el trabajo bien y contestar y atender a todo el mundo, hemos trabajado demasiado, por encima de nuestras posibilidades y ahora necesitamos recuperar fuerzas.

Nuestro siguiente objetivo es la construcción de un consultorio médico en la zona del Makalu, donde hemos estado trabajando.

Proveer a todas estas personas (un colectivo de más de 40.000 seres humanos que habitan un Valle) de asistencia sanitaria mínima. Una pequeña casita con un médico y su sueldo durante todo el año. Y este es un proyecto a largo plazo, es decir, saber que si se hace, darle una continuidad en el tiempo, que sepamos que el médico va a tener su sueldo garantizado durante al menos 5 años más (junto con los medicamentos y equipo médico quirúrgico necesario)

 

ESE ES NUESTRO SIGUIENTE PROYECTO. Para ello estamos llamando a varias puertas. Necesitamos un compromiso de una empresa potente que se ofrezca a respaldarlo al menos durante 5 años. NECESITAMOS DE TU AYUDA PARA HACERLO POSIBLE. 

¿¿¿CONTAMOS CONTIGO???

 

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