Esa jornada debíamos llegar a Seduwa donde nos esperaban en un Lodge (casa de huéspedes, donde los nepalís disponen de más habitaciones para alojar al viajero)
Pero tras desayunar observamos que los porteadores estaban inquietos y no daba signos de estar preparados para continuar viaje. Preguntamos a su jefe que nos explicó que habían decidido prescindir de uno de ellos puesto que ya no había peso que llevar y que éste se había enfadado porque no se lo habían dicho con antelación y tampoco era lo pactado.

Nuestro equipo decidió que el chaval tenía razón, SOS Himalaya le dio 1500 NRP que le dejaron tranquilo y pudimos continuar trayecto.
Una vez en el Lodge tomamos una ducha bajo un caño de agua, después de tantos días de cubos y letrinas y pudimos comer y descansar.bastante pues el día siguiente prometía ser duro.

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A la mañana siguiente nos levantamos muy temprano ya que teníamos por delante una larga caminata.

Fueron horas de incesantes subidas y bajadas por el valle, de parar, descansar, comer, hablar, reírnos, escuchar las preciosas historias de los porteadores, de cómo y dónde habían nacido y las familias qué tenían…., de los nombres de las plantas, de los insectos, animales que nos íbamos encontrando en nuestro camino.

Fueron horas agotadoras cargando tanto peso, pero a día de hoy lo recordamos como algo inolvidable, sacamos lo positivo de todo aquello. Y no nos podemos quejar al ver las cargas que transportan los porteadores, cargas que no comprendemos cómo pueden alzar y caminar durante horas con ellas….

Empezamos bajando por una loma escarpada de unos 800m que nos ocupó 1,5h hasta llegar al río que la había formado, que tenía un largo y estrecho puente colgante bastante impresionante, de unos 50m y que cruzamos no sin miedo de que alguna de las tablas que nos sostenía rompiera al pisarlas y nos precipitara a las aguas rápidas y caudalosas.
Después, otra vez subida, 800m en 3horas.
A la mitad de la subida llegamos a una casita de adobe y bambú donde estaba el cocinero preparándonos la comida (como siempre ellos salían antes e iban mucho más deprisa para tenerlo todo preparado, para facilitarnos la estancia. Nos hacían sentir incómodos, ya que no estábamos acostumbrados a que nos prepara nadie la comida, pero esto es así allí…)

Nos quitamos las mochilas y nos sentamos afuera al lado de una gatita pequeña que había muy simpática y le dimos de comer caracolas de pasta.
Luego empezó a llover y nos metimos en la cabañita pequeña porque llovía y estuvimos hablando con un hombre encantador que se llamaba Sandra Rai, un porteador, que estaba aturdido por el alcohol y nos reimos un buen rato de las historias que nos contó.
La gatita se quedó dormida en el regazo.

Seguimos nuestro camino de subida y empezó otra vez a llover. Esta vez llovía fuerte, y ya no sabíamos si estábamos empapados de la lluvia o era nuestro sudor incesante.

Al llegar a Nuum, nuestro último destino, nos esperaban en un Lodge donde pasaríamos la noche antes de terminar nuestro impresionante viaje.

Esta escuela requería muebles pues ahora tan solo disponía de algunos viejos bancos, además, el director expuso la necesidad de un ordenador con el correspondiente sistema solar para su funcionamiento, una bomba para acercar el caño de agua y un equipo de juego.

Mobiliario para la escuela.

61.500 NRP / unos 500€

Sistema solar.

61.50 NRP / unos 500€

1 ordenador portátil.

61.500€ / unos 500€

Bomba de agua.

61.500 NRP / unos 500€

Material de juego (badminton, pelota fútbol. Ajedrez…)

61.500 NRP / unos 500€

TOTAL 307.500€ / unos 2.500€

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